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  • Paloma Sánchez Álvarez

RENACER A QUIEN ERES

Vives tan de prisa y con tanta falta de presencia que pasas la mayor parte de tu vida mostrando a los demás una máscara, la cara que ellos quieren ver y no la que tú eres en realidad.


En situaciones cotidianas manifiestas opiniones y comportamientos que te permiten ser reconocido por el grupo y de esa forma sientes la pertenencia a algo más grande que tú que te apoya y te resguarda.

Ese sentimiento de pertenencia sesga tu propia personalidad, tus inquietudes, tus valores morales, tus ilusiones, tus metas y objetivos, tu forma de vida. En definitiva, determina toda tu realidad.

Crees, sientes, experimentas que "pertenecer" te proporciona una grandeza y una fuerza que viene de fuera de ti mism@.

En consecuencia: ¡sin ese mundo externo no eres nada!

Cuando la vida te presenta experiencias de crecimiento relevantes e intensas se produce un sentimiento de separación de ese grupo de referencia que daba significado a tu marco existencial.

Ejemplos habituales pueden ser:

- cuando hay un divorcio, esos amigos en los que te reconocías te empiezan a dejar de lado

- desarrollas una enfermedad y ya no puedes seguir el ritmo de trabajo que la empresa te marca. Pasas a ser "el que no rinde" o "el que no es productivo"

- sufres una quiebra económica y tu entorno social te empieza a tratar como un marginado mirándote con pena y desprecio

- no cumples con los cánones de belleza, raza, cultura… establecidos en determinados ambientes y te tratan con total ausencia de derechos.


Hay muchas circunstancias de esas a largo de tu camino. Aunque no todas son el detonante del cambio.

Hay un día determinado en el que te das cuenta de que además de engañar a los otros te has engañado a ti mismo.

Ese día sientes la parálisis más absoluta.

Llega un día en el que te paras y decides mirar al mundo con la tranquilidad, con conciencia y con serenidad interna para poder reconocer los pasos que has dado, las personas que te han acompañado, las que te han puesto la zancadilla, las que te han ayudado. Miras desde dónde partiste y miras dónde estás ahora. No eres capaz de alcanzar a ver dónde o en qué momento te perdiste.

Te das cuenta que anduviste, te esforzaste, luchaste para llegar a una meta o a un objetivo que nunca fue el tuyo.

Viviste el sueño de otros, la vida de otros, las ilusiones de otros.

Esos otros que hoy te apartan, te critican, te juzgan y te condenan.

Y ese es el gran momento, ese es el principio del milagro, ese es el momento de tu renacer.

Los pasos fundamentales para ese renacimiento son:

1- Aceptar la realidad tal y como es

2- Confiar que todo sucede por algo y que todo es tal y como debe ser

3- Querer ser la mejor versión para mostrarte al mundo tal y como tú quieres ser


Te propongo un ejercicio de Constelaciones Familiares para que sea más fluido ese renacer:

Cuando nadie te moleste y puedas estar sol@, ponte de pie e identifica una zona de la habitación donde está lo que actualmente sucede en tu vida.

Mira a todas las situaciones y personas implicadas y diles (desde el sentir interno): "ahora os veo", "sí", "gracias"

Mira al lado opuesto donde identificas todo lo que quieres ser y alcanzar. Miras tus metas recién descubiertas y diles: "ahora os veo", "ahora os elijo", "gracias por mostrarme el camino" (y das varios pasos hacia esas metas)

Al hundirse todos los cimientos de tu vida o los más importantes sólo te queda una opción:

- RENACER A LA REALIDAD QUE DECIDES CONSCIENTEMENTE VIVIR

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