La Terapia Emocional consiste en un proceso de autoconocimiento que alcanza los niveles más profundos de la personalidad. A medida que la persona va ahondando en los procesos inconscientes que están determinando sus actitudes limitantes, accede a unas comprensiones o tomas de conciencia que le allanan el camino hacia su desarrollo y sanación.

 

Normalmente va a haber un hecho específico que mueve a consultar a un psicólogo, un hecho llamativo que se percibe como limitante y que la persona se siente incapaz de superar por sí sola.

 

Aunque hay un reconocimiento de la irracionalidad de ese bloqueo el paciente/cliente no encuentra herramientas ni consigue liberar pensamientos, sentimientos o comportamientos que coartan su total realización personal.

En principio, se aborda esa problemática concreta y, a lo largo de la terapia, se va mostrando cómo está influyendo en otras áreas de la vida cotidiana.

 

Desde mi perspectiva personal contemplo al ser humano como un TODO, tanto a nivel psicológico como a nivel físico y espiritual. Por tanto, la forma de intervención se realiza con herramientas conductuales, cognitivas y energéticas, en función de la sintonía que el paciente tiene con cada una de ellas.

 

La duración de la sesión de Terapia Emocional es variable de hora a hora y media y requiere por parte del cliente una total honestidad y compromiso con el proceso.